martes, noviembre 14, 2006

El Cafetín


Hoy escuchando el disco 1 de 5 del Salmón de Calamaro, con la canción "Cafetín de Buenos Aires" me puse a pensar si en Chile tenemos la cultura del cafetín. A que me refiero con cafetín??, bueno a un lugar donde puedes llegar a leer el diario a comentar con los comensales los últimos acontecimientos del país, la filosofía barata, la música, y por supuesto el fútbol del fin de semana, y el de mitad también.

Ese lugar que es casi bar, pero que el alcohol no es necesario para soltar nuestras lenguas, sino que el ambiente y la compañía hacen el trabajo.

Ahora bien, no se si en Buenos Aires sea así, pero al menos en las pelis, la literatura y por sobre todo en la música dan la sensación que todo barrio tiene su cafetín, para encontrarse, para no sentirse tan solo. Al menos cuando estuve por esos lados se veían hartos café y no con piernas precisamente. En ellos es veía gente, tercera edad en su mayoría, que al parecer conversaban animadamente. ¿Sera que la cultura del cafetín esta muriendo?

A veces pienso que Cortazar y Calmaro me han pintado un Buenos Aires idealizado, y han traspaso ese ideal a mi cabeza, pero con CyC nunca se sabe si es estas despierto o con los ojos abiertos.

Aquí en Santiago solo conozco el café literario de Providencia , ese que esta en el medio del parque que es la continuación del Parque Forestal. es un lugar agradable con buenos libros, pero no es cafetín, la gente prefiere trabajar sola.

Mi pregunta es si tenemos cafetines aquí en Santiago, si es así me gustaría saber donde están???

Aquí les dejo la letra de la canción, que no es original de Calamaro:

Cafetín de Buenos Aires
Letra: Enrique Santos Discépolo.
Música: Mariano Mores.
AC en porta. Con amor a Mariano.

De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan
La ñata contra el vidrio
en un azul de frío,
que solo fue después viviendo
igual al mío
Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros
el cigarrillo,
la fe en mis sueños
y una esperanza de amor...
¿Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja?
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía, dados, timba
y la poesía cruel
de no pensar más en mí...
Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas:
José, el de la quimera;
Marcial, sin previa espera;
y el flaco Abel, que se nos fue,
pero aún me guía...
Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño;
nací a las penas,
bebí mis años
y me entregué sin luchar...

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